Podemos realizar gimnasia mental

Las acciones rutinarias son tan automáticas en una persona que la mayoría se realizan en gran medida de forma inconsciente, por ello requieren una menor actividad en el cerebro. Con la ayuda de ejercicios neuróbicos, se afirma que se puede estimular el cerebro. Un ejemplo de un ejercicio neuróbico es llevar a cabo acciones rutinarias, tales como marcar un número de teléfono, cepillarse los dientes o cortar algún alimento con la mano no dominante asi como también escribir o dibujar al revés . Esto ayuda a desarrollar la lateralidad cerebral. Cambiar de rutas para ir al trabajo, casa, escuela, rompe con las actividades rutinarias inconscientes y crea nuevas opciones. Cambia las cosas de lugar, ya que al saber donde están habitualmente, el cerebro constituye un mapa y realiza un mínimo esfuerzo para encontrarlas. Armar un rompecabezas o mejor aún taparse un ojo mientras se colocan las piezas, esto hace que se pierda la percepción de profundidad, por lo que el cerebro tendrá que confiar en otras vías.

El movimiento es una parte indispensable para el aprendizaje, al haber movimiento combinado con conocimiento el aprendizaje sera más notorio, es más fácil aprender a bailar que aprender a escribir. Muchos médicos sugieren que la neuróbica puede retardar el envejecimiento del cerebro. La gimnasia cerebral ayuda a pensar, aprender y mantener el cuerpo y la mente balanceados. Las sensaciones, los movimientos, las emociones y las funciones del cerebro están fundadas en el cuerpo. Cuando experimentamos con el oído, olfato, el gusto y el tacto recogemos la información necesaria para nuestros sentidos, así obtenemos un aprendizaje y garantizamos un cerebro bien ejercitado.

Ahora te propongo algo que hice y me resultó muy útil. Si puedes hazlo en compañía para garantizar resultados confiables y te aseguro también que será divertido. Escribe en un cartel las letras del abecedario en mayúsculas y debajo de cada una, aleatoriamente, coloca en minúsculas las letras i, d y j que indicarán: izquierda, derecha y juntos. Ahora párate frente al cartel y comienza a leer una a una. Se trata de acompañar el sonido de cada letra con un movimiento de los brazos alzándolos según la letra minúscula que le corresponda, o de los pies separándolos o saltando con ambos cuando toque la letra j. La lectura será de la A a la Z y viceversa.

Última modificaciónMiércoles, 07 Agosto 2019 01:53